Bert Hellinger
Relato
Luis y Alberto comenzaron juntos un proyecto.
Trabajaban juntos y cada uno ocupaba su lugar sin inmiscuirse en el del otro.
Mientras Luis se ocupaba de la parte estructural, Alberto se ocupaba de la parte creativa. Se complementaban en la tarea y ambos tenían un lugar de poder, en el sentido de “poder hacer”, no en el sentido de dominar a nadie.
Así creció el proyecto, de tal manera que resultaba provechoso no solo para ambos sino para muchos otros también.
Al cabo de dos años comenzaron los conflictos entre Luis y Alberto.
Luis comenzó a marcar a Alberto “lo que estaba bien y lo que estaba mal”, limitando su creatividad y libertad de expresión. Había cambiado de actitud con Alberto, ya no acordaba las decisiones con él como al inicio, e incluso Alberto comenzó a percibir una cierta exclusión. El ambiente estaba hostil.
Al tiempo, Alberto puede ver que ya no estaban mirando los dos hacia el mismo lugar, como al inicio del proyecto. Y como tampoco era posible el diálogo entre ellos, él decide ceder su lugar, tomar distancia y continuar su camino en otros proyectos más acorde con su manera de operar en la realidad.
Él dice:
-cuando me sentí juzgado y excluido dejó de interesarme continuar trabajando en esas condiciones… disfruto cuando puedo expresarme libremente y vincularme con otros tal como soy… sin necesidad de protegerme… me gusta trabajar desde la confianza y no desde la desconfianza… y sé que puedo encontrar otros espacios donde expresarme libremente… soltar y no apegarme a esto me significó más bendición…ceder me ha dado aún más fuerza... he crecido mucho todo este tiempo… he aprendido muchas cosas nuevas que no imaginé… me siento en paz… y ¡libre de ser quien soy!
Psicoeducación
El ego excluye y juzga
Para asegurar su existencia, el ego se opone a otros y los excluye.
Por ello, cuando agudizamos nuestra mirada, podemos observar que casi todos los conflictos hunden sus raíces en un movimiento del ego.
Para el ego, todo resulta poco, y por ello quiere más y más, caprichosamente.
Y cuando cree que queda poco para él, excluye a otros.
Y, ¿qué gana?, ¿es posible realmente excluir a alguien?, ¿no será que ese alguien continuará existiendo aún si no está físicamente?
Para el ego es siempre poco, más que todo es poco amor.
Divide y compara
Por ello, solo habrá unidad en una comunidad o grupo cuando cada cual puede ser tal como es.
Cuando en un grupo no se es libre para ser tal cual uno es, habrá comparaciones y divisiones.
Y, ¿qué pasa cuando somos y dejamos ser a los otros tal y como son?
Somos libres.
Y los demás son libres de nosotros.
Sólo hay unidad
Con esto, ¿podemos decir entonces que habrá unidad?
Hay algo más. El respeto por lo que cada uno hace.
Respetar significa no menospreciar ni comparar con otros.
En general uno menosprecia algo cuando nos sobrepasa a nuestra comprensión.
Y defendemos cuando sentimos que es despreciado lo nuestro.
Cuando es posible discernir lo propio de cada uno, y cada uno pueda mantenerse en ello, habrá paz. Y lo propio de cada uno dará sus frutos.
Cuando cada uno ocupa su propio lugar
Cuando cada uno está en lo suyo, y respeta lo propio del otro, sin comparaciones, se alcanza la plenitud y se aporta al bien de todos, del todo.
Porque la distancia nos hace libres.
Y cuando no hay suficiente distancia aparecen los conflictos.
Por ello, ante un conflicto es necesario tomar distancia para que cada parte se encuentre a si misma nuevamente. Se encuentren allí donde sus fuerzas pueden ser provechosas para si mismo y para otros.
Y respeta el lugar al otro
El conflicto aparece cuando alguien quiere obtener algo que le pertenece a otro.
Entonces, al tomar distancia, cada uno puede reconocer lo suyo propio.
Y en la medida que esto sea posible, y puedan dejar de sentirse agobiados o amenazados, cada uno, con tranquilidad, puede estar con lo suyo y dejar libre al otro.
Esto solo se logra tomando una distancia tanto exterior como interior.
El amor deja libre al otro
Y para continuar creciendo y evolucionando, habrá que vencer estas distancias. ¿Cómo? A través del amor.
Cuando nos juntamos desde el amor, nos sentimos con seguridad frente al otro.
Y es tal esta seguridad que podemos mostrar lo propio y mostrarlo tal como es.
Para ser tal y como es
Cuando las personas podemos ser tal como somos y dar desde allí, las distancias son vencidas pero sin sacrificarla.
Porque el amor deja al otro lo suyo pero de tal manera que puede acercarse y compartirlo.
Así, cada cual comparte con el otro lo suyo propio, brindado algo de lo suyo, de modo que ambos crecen y maduran gracias al otro, y alcanzan una plenitud diferente, una plenitud común a ambos.
Síntesis
La raíz de los conflictos es la diferenciación del bien y del mal.
Cuando juzgamos a otros y no los dejamos ser, perdemos el paraíso.
Para reflexionar
“La paz comienza donde el ego termina”.
Bert Hellinger
La espiritualidad nos ilumina el camino
"Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz cada día, y me siga."













